Asamblea dominical en ausencia de presbítero

La celebración de la Eucaristía dominical es el centro de la vida cristiana y el núcleo de la vida de la comunidad. Hay que recordar esta importancia y potenciar la celebración de la misa del domingo en todas las parroquias; los fieles tienen derecho, y hay que hacer todo lo posible para asegurársela. Pero, en nuestros días, y especialmente en algunos lugares del mundo rural, no siempre es posible asegurar cada domingo la celebración de la Eucaristía, debido a la falta de sacerdotes. Y los pocos que hay no llegan a todas partes; tienen encomendadas más parroquias de las que pueden atender cada domingo; hay muchos pueblos donde no hay un sacerdote residente. También puede ocurrir que el presbítero esté enfermo, o ausente por alguna otra causa razonable, y no se pueda asumir la suplencia. ¿Qué hay que hacer el domingo que el sacerdote no puede estar presente en una comunidad, y por tanto no puede celebrar misa?

Si se puede, es correcto desplazarse a otra iglesia para celebrar la Eucaristía. En los lugares donde no se pueda celebrar la Eucaristía, se debe anunciar con tiempo, y facilitar los horarios de las misas en los lugares vecinos. Pero también es una opción muy recomendable que la comunidad pueda reunirse para celebrar la fe, para celebrar el domingo. Es en estos casos que se puede y es recomendable celebrar una “Asamblea Dominical en Ausencia de Presbítero (ADAP)”. Estas celebraciones están previstas en el Código de Derecho Canónico (c. 1248,2), y existe un Directorio para las celebraciones dominicales en ausencia de presbítero, publicado por la Congregación para el Culto Divino en 1988, donde se dan las orientaciones, criterios y normas para dichas celebraciones.

Estas celebraciones pueden ser presididas por un diácono, o bien dirigidas por un religioso, religiosa, laico o laica, con el encargo correspondiente del obispo, con la debida preparación conjuntamente con el párroco, y con la participación del equipo de liturgia o consejo pastoral donde sea posible. Las diversas diócesis ofrecen formación y materiales para que se pueda desarrollar correctamente este servicio en las comunidades.

Estas celebraciones dominicales permiten a la comunidad reunirse en nombre del Señor resucitado, escuchar y acoger la Palabra de Dios, orar con toda la Iglesia, compartir la Comunión, y sentirse enviados al mundo para dar testimonio. Estas celebraciones ayudan a sentirse Pueblo de Dios, miembros activos y corresponsables todos de la Iglesia.

Ciertamente, la celebración dominical en ausencia de presbítero no sustituye la Eucaristía. Cuando un domingo una comunidad se reúne en una celebración sin presbítero, es como una continuación de la misa que se celebró el domingo anterior o la última vez, y que conviene que sea lo más a menudo posible. Las celebraciones en ausencia de presbítero no son lo mismo que la Eucaristía, pero es una buena manera de celebrar el domingo cuando no podemos participar de la misa. Las ADAP tampoco tienen la intención de sustituir al sacerdote, sino de continuar manteniendo el encuentro cristiano de los domingos, aunque el presbítero ese día no pueda estar allí. Por eso es bueno que en todas las ADAP se haga una oración por las vocaciones al ministerio ordenado.

  • ¿Cómo se celebra la ADAP?

  • Cosas a tener en cuenta

  • Materiales para la preparación y celebración de la ADAP