Las fiestas de los santos

317 Les festes dels sants

Además de los tiempos litúrgicos, dentro del año litúrgico encontramos también otro nivel de celebraciones, que son las fiestas de la Virgen y de los santos, y algunas otras fiestas referidas a acontecimientos o devociones específicas. Es lo que se denomina el Santoral.

Era costumbre en Roma recordar a los difuntos con reuniones familiares alrededor de sus tumbas en días determinados. Y fue esta costumbre la que hizo nacer el culto a aquellos cristianos y cristianas que habían dado la vida por su fe. Como hacían las familias con sus difuntos, la familia cristiana se reunía alrededor de la tumba del mártir sobre todo en el aniversario del martirio, que era su definitivo nacimiento a la vida de Dios, y allí celebraban la Eucaristía. Y a partir de aquí, se fueron elaborando calendarios de los aniversarios del martirio para las comunidades locales a las que pertenecían aquellos mártires; y, cuando se trataba de mártires especialmente conocidos y relevantes, su celebración se incorporaba también a los calendarios de otras comunidades más allá del lugar donde habían muerto.

Poco a poco, también, pasaron a ser conmemorados igualmente aquellos cristianos que, sin haber muerto violentamente en las persecuciones, habían sufrido exilio, torturas o prisión a causa de la fe. Y después, cuando se acabaron las persecuciones, esta conmemoración se extendió a los que habían dedicado plenamente la vida a Dios, como es el caso de los ascetas o las vírgenes, y también a los que habían sido buenos guías de la comunidad cristiana, como es el caso de determinados obispos. Y así, poco a poco, se fueron construyendo los calendarios de los santos propios de cada lugar, a los que se añadían los santos más relevantes y conocidos de otros lugares, hasta que al final se hizo un calendario universal de toda la Iglesia.

Junto con el culto a los mártires nació también, aunque un poco más tarde, el culto a la Virgen. María, indudablemente, ya era invocada por los cristianos de forma espontánea desde muy antiguo, como muestran diversas inscripciones que se han encontrado, y su recuerdo estaba también presente en las celebraciones de la Navidad. Pero será a partir del concilio de Éfeso, el concilio que dará formalmente a María el título de Madre de Dios, celebrado en el año 431, que este culto recibirá un impulso decisivo y se irá concretando con diversas fiestas que se incorporarán al calendario.

Y aún se añadirán también al calendario, en diferentes ocasiones y por diversos motivos, otros tipos de fiestas, como pueden ser la Transfiguración del Señor, o la Presentación de Jesús en el templo. O, también, el aniversario de la dedicación de la propia iglesia, o de la catedral diocesana.

Y así se irá configurando, hasta nuestros días, el Santoral o Calendario de los Santos.

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